Kirli le ofreció una silla con una sonrisa ligera, y luego se sentó frente a ella. Era la primera vez que salían solos y eso provocó que Josefa esbozara una sonrisa nerviosa. Pidieron algo de comer y el ambiente se volvió más relajado.
—¿Me darás una oportunidad? — Preguntó Kirli, con sinceridad y esa calma que siempre la desarmaba un poco.
—No — Respondió ella, firme— Ya te lo dije antes de irme. Pero… más bien quiero escuchar si hay algo más que desees decirme —
Kirli no cambió su sonrisa; ver las orejas rojas de Josefa le indicaba que aún había una ligera posibilidad. Cuando la comida llegó, aprovechó para intentar un nuevo acercamiento.
—Ayúdame a buscar un lugar para vivir a partir de mañana — Dijo él, con naturalidad.
Josefa soltó una risa sorprendida —No te doy ni una semana viviendo solo con todos tus lujos — Replicó, divertida pero firme.
La sonrisa de Kirli se amplió, como si acabara de ganar un pequeño juego —Entonces hagamos una apuesta; si logro vivir por mis propios medi