Xurun la calló con un beso suave, rápido, antes de que terminara la frase. No quería que su intimidad se convirtiera en espectáculo frente a las hadas del festival. Luego, apoyó una mano sobre su vientre y le dio un beso allí, tierno y protector.
—Regresemos, mi vida. Disfrutemos del festival como se debe — Susurró ella, mirándolo con dulzura.
—Sí, amor — Respondió él, sonriendo por fin.
Ambos regresaron tomados de la mano, envueltos en la luz de las luciérnagas que flotaban alrededor. Melany,