Xurun la calló con un beso suave, rápido, antes de que terminara la frase. No quería que su intimidad se convirtiera en espectáculo frente a las hadas del festival. Luego, apoyó una mano sobre su vientre y le dio un beso allí, tierno y protector.
—Regresemos, mi vida. Disfrutemos del festival como se debe — Susurró ella, mirándolo con dulzura.
—Sí, amor — Respondió él, sonriendo por fin.
Ambos regresaron tomados de la mano, envueltos en la luz de las luciérnagas que flotaban alrededor. Melany, al verlos reconciliados, sonrió satisfecha. Sin querer interrumpir su momento, se alejó discretamente para reunirse con su hija y su esposo, dejando que la pareja disfrutara por fin de la magia del festival.
Pronto todos se reunieron nuevamente en el centro del festival, entre luces de luciérnagas y el aroma dulce de los pétalos flotando en el aire. Las risas y la música se mezclaban con el murmullo de los puestos de flores y frutas, y poco a poco la tensión de antes se fue disipando.
Andy camin