—No quiero regresar — Dijo con firmeza, cruzando los brazos— Me siento perfectamente bien. No estoy enferma, Xurun —
El hada la miró con desconcierto, sin comprender del todo la molestia —Amor, solo quiero cuidarte — Replicó con suavidad, intentando calmarla— Gracias por venir, pero creo que ya es hora de descansar, ¿Sí? —
—¡No! — Respondió Seina, soltando su mano con un movimiento brusco— Estoy harta de que me trates como si fuera de cristal. ¡Solo estoy embarazada, no inválida! Sé que no puedo volar, pero eso no significa que no pueda caminar ni disfrutar del festival como todos los demás —
La rabia contenida en sus palabras la impulsó a girarse y alejarse con pasos decididos entre la multitud. Los pétalos caían a su alrededor como una lluvia lenta, pero su rostro mostraba pura frustración.
Melany, que había observado la escena, suspiró al reconocer el tono del enfado. Le entregó a Korina a Kiny con una sonrisa tranquila —Quédate con ella un momento — Le dijo— Esto va a tardar —
Y si