—No quiero regresar — Dijo con firmeza, cruzando los brazos— Me siento perfectamente bien. No estoy enferma, Xurun —
El hada la miró con desconcierto, sin comprender del todo la molestia —Amor, solo quiero cuidarte — Replicó con suavidad, intentando calmarla— Gracias por venir, pero creo que ya es hora de descansar, ¿Sí? —
—¡No! — Respondió Seina, soltando su mano con un movimiento brusco— Estoy harta de que me trates como si fuera de cristal. ¡Solo estoy embarazada, no inválida! Sé que no puedo