Elena en realidad no se marchó del hospital. Su cuerpo seguía temblando por culpa de las palabras de Hans. Le tomó unos minutos calmarse; se sentó en una de las sillas de la sala de espera en el pasillo del hospital, inhaló profundo y exhaló despacio.
—¡Dios mío! ¿Qué se supone que debo hacer? —murmuró Elena frustrada, tirándose de su larga cabellera.
Las palabras que Jayden le había dicho aquella noche resonaron de golpe en su mente:
*«Entonces, ayúdame a vengarme de Hans y de Aria».*
Aquel re