Elena aceleró en cuanto se adentró en aquella zona apartada. Por fortuna, a pesar de lo remoto del lugar, las carreteras aún se encontraban en buen estado. No quería que la noche la sorprendiera allí; aquel ambiente tan silencioso y desolado le infundía cierto temor a conducir a oscuras. La verdadera razón por la que no había vuelto a pararse en el hospital para ver a Aria era porque siempre terminaba viniendo a este sitio. Un lugar del que apenas se había enterado hacía unos días.
Al llegar, E