Aria frunció el ceño, confundida, mientras miraba la pantalla ya apagada de su teléfono.
—¿Qué querrá Elena conmigo? —murmuró para sí misma. Elena la había llamado hacía apenas un momento, pidiéndole que se hiciera un tiempo para reunirse esa misma tarde.
Al principio, Aria quiso negarse, sintiendo que ya no tenían nada de qué hablar; ya no estaban en la misma sintonía. Pero escuchar la voz ronca de Elena la hizo ceder. Además, Elena no la habría buscado si no fuera algo urgente.
En fin, daba i