La atmósfera esa mañana era simplemente hermosa. Acompañada por una taza de té caliente, el viento soplaba trayendo consigo una sensación de frescura. Elena cerró los ojos por un momento para disfrutar de la vista del pequeño jardín trasero de la casa.
—¿No piensas volver a casa? —preguntó Jayden después de rodear con sus manos el cuello de Elena a la perfección. Luego besó la mejilla de la mujer antes de sentarse a su lado, tomándola entre sus brazos.
—Más tarde. Quiero estar aquí primero —d