ALEXANDER HAMPTON
La pila de facturas había disminuido considerablemente gracias a la intervención “pasante” de Lizzy, pero mi escritorio todavía parecía el escenario de un desastre burocrático. Estaba intentando concentrarme en un informe de sostenibilidad para los inversionistas, pero dos golpes en la puerta rompieron mi trance.
— Adelante —murmuré, sin apartar la vista de la pantalla.
Larissa entró. Ya había regresado de su “día libre” forzado, que yo sospechaba que había usado para dormi