ALEXANDER HAMPTON
— Camisa. Fuera. — ordenó.
No necesité que me lo dijeran dos veces. Desabotoné la camisa que llevaba puesta y la arrojé al sillón. Me senté en el borde de la cama, de espaldas a ella, esperando.
Sentí el colchón hundirse cuando ella se subió a la cama, poniéndose de rodillas detrás de mí. Escuché el sonido del aceite derramándose en sus manos, seguido por el suave sonido de ella frotando las palmas para calentarlo.
— Relájate, Alex. — susurró.
Sus manos tocaron mis hombros. El