ALEXANDER HAMPTON
Lizzy no estaba simplemente vestida. Estaba adornada como una divinidad que descendió a la tierra solo para recordarme cuán mortal y afortunado era yo.
Lizzy llevaba un traje tradicional tailandés, un 'Chut Thai' que parecía haber sido tejido con hilos de luz solar y realeza. La tela era de una seda dorada y texturizada, envolviendo su cuerpo con una elegancia que ningún vestido de alta costura de Nueva York jamás lograría replicar. La parte superior era un 'sabai', un chal de