DAMIAN WINTER
Entrar al baño fue como sumergirme en un tanque de agua helada después de tener el cuerpo en llamas.
Me lavé las manos, pero el reflejo en el espejo me hizo resoplar. El corte en el labio era visible. El rostro enrojecido. Y, si mirabas de cerca, se podía ver la marca de un golpe cerca de la mandíbula.
Pensé en quedarme unos minutos más ahí, recomponiéndome, pero no podía dejarlos solos por mucho tiempo. Nathan todavía podía estar cerca, y solo la idea me hizo apretar el puño de n