Sebastián seguía en el hospital, pero su cuerpo estaba presente solo por inercia.
Su mente, en cambio, no dejaba de girar en espiral. Pensaba en todo lo que había dicho, en lo que había hecho… y sobre todo, en las palabras de Ellyn, que lo habían golpeado como un martillo en el pecho.
Por primera vez en años, dudaba. ¿Y si todo lo que creía saber… era una mentira?
Karen estaba en la cafetería del hospital, sin sospechar nada. Él, aprovechando ese momento, se dirigió con paso inseguro hacia el mó