—¿¡Qué estás haciendo!? —espetó Karen, avanzando hacia Melissa como si pudiera detener lo inevitable.
Melissa no se inmutó. Su expresión era firme, su mirada encendida de determinación.
Esa clase de fuego que solo enciende la verdad.
—Lo que tú nunca tuviste el valor de hacer —respondió con voz clara y poderosa—: decir la verdad. Aquí y ahora.
Los murmullos del público estallaron como un enjambre agitado. Periodistas se acercaban con las cámaras en alto. Los jueces intercambiaban miradas tensas.