—¡Federico, devuélveme a mi hija!
El grito desgarrador de Ellyn rebotó en las paredes del parque, cargado de una furia casi animal.
Su voz no era la de una mujer cualquiera: era la voz de una madre desesperada, a punto de estallar.
Asha, en brazos de Federico, comenzó a llorar de inmediato, como si su cuerpecito sintiera el miedo que envolvía el ambiente como un vapor espeso.
—Mami... —balbuceó la niña, sollozando entre hipidos—. Mami está enojada...
Ellyn corrió hacia ellos, sin importarle la g