Ellyn rodó los ojos con furia contenida y miró a la mujer que tenía delante como si fuera la fuente de todos sus males.
Había odio en su mirada, pero también una profunda decepción.
—No tengo que hablar nada contigo, Samantha. Y mucho menos “de mujer a mujer”. —Su voz era puro sarcasmo antes de volverse veneno—. ¿Mujer? Tú no eres una mujer… ¡Eres una serpiente venenosa, disfrazada de víctima!
Samantha frunció los labios. Una sombra oscura cruzó su rostro al escuchar aquellas palabras. Por un i