Era grandioso, las empleadas fueron muy amables con Carmen y le dieron un recorrido con lujos de detalles, especificando dónde ella podía conseguir las mejores novelas de romance en la biblioteca, además de las revistas de moda.
También le enseñaron la hermosa piscina y como usar varias máquinas en el gimnasio y, ¡el jardín, oh, el pequeño y lindo jardín!, Carmen ya se podía imaginar pasando varias horas allí, consintiendo y cuidado de las hermosas plantas y flores que allí se encontraban.
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