Carmen se quedó pasmada viendo como Bastián se alejaba hacia su oficina y toda esta situación, le dio un mal presentimiento.
— Ven, vamos, Carmen, acompáñame… — Insistió Fernanda, sonriéndole con dulzura a Carmen.
Aunque se sentía incómoda y temerosa de lo que esté regreso a la mansión podría significar, Carmen no quiso desplantar a su amiga y solo asintió, siguiéndola.
De nuevo, Carmen estaba de regreso en su antigua habitación, ese pequeño lugar en el que había vivido por varios años, ese