Llegaron a un lujoso restaurante, y de lejos, al ser guiada a su mesa por un camarero, Carmen pudo ver una mueca de molestia en la expresión de Marcus, quizás por qué él llevaba mucho tiempo esperándola, pero eso debía ser normal, supuso ella al pensar en cuanto se demoró.
Al acercarse a la mesa y cuando Marcus la notó, de inmediato él cambió su semblante por una cálida y deslumbrante sonrisa, al tiempo que se levantaba de su lugar para recibirla de manera caballerosa.
— Carmen, cariño… Ya em