Capítulo 23.
Gabriel me continuaba desnudando con la mirada, quité mi vista de él, no quería ser víctima de otro desmayo.
—Lo siento… Disculpa, si te incomodo con mi forma de mirarte, pero no puedo silenciar mi alma.
—Y creo que yo fui muy sincera al decirte que no estoy disponible… y no soy capaz de engañarlo, Noah no es un juego para mí.
—¿Y tú para él? ¿El importante Noah Duarte de León siente la misma lealtad hacia ti, lo has investigado a fondo? —Los casquillos en contra de Noah se ponían al orden del