Capítulo 22.
Se encuentra enmarcada por un marco de madera de tonalidad rojo oscuro y su rostro ya se encuentra pálido, con los ojos empañados por lágrimas. Sostenía la fina hoja en la palma de la mano. Sus muñecas pintadas de rojo estaban desgarradas, Ofelia súplica.
—No me dejes… —Noah corre hacia ella y la desprende de la hojilla, ella se desploma en sus brazos.
Las horas en la clínica parecen interminables, y Noah se sentía culpable por el daño que ella se había infligido. La agonía se vuelve lenta. Fin