Capítulo 10.
—“Qué no se acabe la noche, por favor” —rogaba a los cielos, desde mi puesto de copiloto.
—¿Estás segura de que deseas que te deje en casa de tu amiga? Puedo llevarte a tu casa, aún es temprano. No sé por qué siento que inventaste esa excusa para no tener problemas con tu familia —. “Excelente”, reflexioné mientras leía mi mente. Nuevamente él tenía razón.
—¿Por qué llegas a esa deducción?—Noah ignoró mi pregunta y con la vista fija en la carretera siguió.
—Odiaría pensar que por mi culpa tuvis