(POV de Rodri)
El sonido de la bofetada fue un chasquido seco y staccato que resonó bajo el techo abovedado del pasillo. Me quedé paralizado, la mano a centímetros de la empuñadura del arma. Observé cómo la cabeza de Sofía se giraba de golpe, el cabello oscuro ocultándole la cara un segundo antes de que se diera la vuelta. El pecho de Alejandro subía y bajaba con fuerza, los ojos dorados fijos en ella con un calor que parecía chamuscar el aire entre ellos.
—Llévala de vuelta —la voz de Alejandr