(POV de Isabel)
El aire en el estudio de mi padre era frío e inmóvil, oliendo a papel viejo y al aroma afilado del vino que le gustaba beber a altas horas de la noche. Estaba sentada frente a él, las manos entrelazadas en el regazo, sintiendo un calor secreto elevándose en el pecho. Las palabras que la doctora Reyes había pronunciado solo una hora antes seguían resonando en la mente como una hermosa canción. Sofía estaba embarazada. Llevaba un heredero Montoya. Para cualquier otra persona, esto