ADAM
—Me gustaría quedarme un poco más—ella hizo puchero—, pero ya extraño mucho a los niños—arrastró la maleta.
—Vendremos cuantas veces quieras—la tomé de la barbilla para besarla—, con o sin niños—ella sonrió complacida.
—¿Te he dicho lo mucho que me encanta que me concientas?
Le di un toquecito a su nariz.
—Me encanta escucharte decirlo—le guiñé el ojo.
Arrastré nuestras otras maletas a la entra, mientras llamaba al capitán.
—Bien—Holly dio un tirón a la maleta que se enganchó en uno de los