ADAM
—¿De verdad vas a molestarte? —replicó Rory.
—¿Cómo quieres que lo deje así?
Ella me miró como si de verdad hubiese perdido la cabeza.
—Adam—dijo ya con fastidio—, solo son niños.
—Ah, ah, tienen diez años, a su edad ya me interesaban las chicas.
—Apenas hace dos días fue la competencia de Alice y sigues con eso, si me entero que investigas al pobre niño se lo diré a Holly.
Fruncí el ceño, maldición, ahora todos sabían que mi debilidad era Holly.
—Voy a cuidar a esa niña con todo lo que t