ADAM
Me aclaré la garganta, si no dejaba de verla iba a tener un problema mayúsculo; le serví un poco de la pasta que le había dado a Eros, luego le rocié la salsa tzatziki. Fui a sentarme a su lado. Ella tomó el tenedor, pero se lo arrebaté.
—Yo lo haré.
—Señor West, va a malcriarme mucho.
—Lo haré mucho más—enredé la pasta y le di en la boca—¿Por qué hasta ahora te pusiste ese pijama?
—Oh, es que estaba—masticó—, entre la ropa de los niños—la crema estaba untada en sus labios—Lo vi y me la pu