EROS
Vimos a Holly marcharse enfurruñada, seguido, las dos empleadas entraron a la casa, saludaron y prosiguieron con los preparativos del almuerzo.
—¿Crees que esté bien? —preguntó afligido Darcy.
—Sí, ya se arreglarán, no te preocupes—mascullé.
La cabeza me punzaba.
Darcy comenzó a frotarme la espalda.
—Ya pasará, es tu primera borrachera.
—Será la última—jadee sosteniéndome la cabeza—. Dime que no hice algo humillante.
—Tranquilo, tu dignidad está intacta, impresionaste a muchos en el bar.
—