~COLE BLACKWOOD~
El trabajo físico era lo único que lograba mantenerme a raya.
Tenía las manos cubiertas de tierra y sudor, la camisa pegada a la espalda y el sol cayéndome encima sin piedad. El sonido metálico de la cerca que estaba reparando se mezclaba con los balidos lejanos del ganado y el golpe seco del martillo contra los postes.
Aun así, no era suficiente.
Porque por más que golpeara, ajustara, clavara o empujara, ella seguía ahí. En mi cabeza. En mi pecho. En esa maldita sensación que