~OLIVER~
El día empezó como cualquier otro, pero nada en mí estaba funcionando como siempre.
Me levanté antes del amanecer, como lo había hecho durante años, con el cuerpo acostumbrado a la rutina y la mente preparada para el trabajo, pero había algo distinto desde que abrí los ojos. No era el cansancio ni la carga del día anterior. Era una sensación más persistente, más incómoda, como si algo estuviera fuera de lugar aunque todo siguiera exactamente igual.
«Shelia está de vuelta en el rancho.»