Viviana
Ella pensaba que con Elías había encontrado el idilio que tantas veces soñó, un refugio de ternura y complicidad, pero pronto el velo se le fue cayendo como una cortina vieja que ya no podía ocultar las manchas. Al principio todo era risas, abrazos, promesas de eternidad, pero con el tiempo empezó a notar que Elías también tenía los mismos demonios que Juan, o quizás peores. El aguardiente lo llamaba con la misma fuerza, y las noches que antes eran de pasión se convirtieron en madrugada