Viviana
—Tan linda que es la vida, lástima que se nos va en un suspiro. Aunque parece una eternidad en los malos momentos y una brisa en los buenos, al final vemos que nada importa.
—Mamá, cada día me sorprendes más; me encanta cómo escribes y cómo declamas poemas.
—Me gusta la poesía, o los poemas, la rima y no la esgrima.
—Ay, mamá, mejor continúo leyendo y sorprendiendo.
El sonido cortante de la soledad nos enfría el corazón; a pesar de que ella tenía a sus dos hijas y por el día se la pasab