JUAN
—Señores, la paciente ya fue dada de alta; por favor, diríjanse a la caja y cancelen el copago.
Juan y Jon se miraron esperando que el otro respondiera y, después de un largo silencio, Viviana fue la que habló: —Señorita, no tenemos, somos gente muy humilde.
La enfermera arrugó la frente y se colocó las manos en la cintura. Bufó: —A mí no me interesa la triste historia de sus vidas, y es que no confundan humildad con pobreza y desvalidos con tramposos…
—¿Cómo dice? —Juan la interrumpió gol