ELAXI
Los labios de Gab se estrechan contra los míos de manera violenta, tanta, que me congelo al instante, me toma solo dos segundos poner los pies en la tierra, las sensaciones que me produce el beso, no se comparan con las de Ozzian, solo recordar su nombre hace que recuerde cómo lo vi con la pelinegra, luego en la biblioteca, dentro de mí bulle una rabia tan negra que me asusta, en especial porque jamás me había sentido así.
Por lo que muevo los labios con nerviosismo, dándole la respuesta silenciosa que necesita. Entreabro la boca y él aprovecha para meterme la lengua, primero con cierta timidez, hasta que con confianza toca la mía, no respiro, siento que el miedo se esfuma.
Él avanza lento hasta que aumenta la intensidad del beso, sus manos se deslizan por mis hombros, ráfagas electrizantes me marean con su tacto, se aferran a mis caderas y me estrecha contra su cuerpo, me siento dolida, traicionada, muerta. Pierdo la noción del tiempo hasta que es él quien rompe el beso, mis oj