ELAXI
Hay algo enfermizo e irracional en estar enamorada de Ozzian. Es como la espina que te lastima, pero no apartas la mano; el fuego que te quema la piel, pero te agrada el infierno; es el dolor que te destroza, pero te hace sentir bien. Eso y más es un conjunto de emociones autodestructivas que solo él me hace sentir.
Se marchó, me dejó sola para ir detrás de una chica que le rompió el corazón, que lo engañó, abandonándome por completo. En un abrir y cerrar de ojos, pasé a un segundo plano. No, tacha eso, solo desaparecí. Es como si, en cuanto Marvin mencionó el nombre de Marie, Ozzian dejó de verme a mí; en su cabeza solo estaba ella.
Puede que sus palabras quisieran demostrar una cosa; al final, ganó la verdad: él todavía la ama. Lo pude ver en su mirada, y eso es lo que más me duele. Porque sé que es lo que siente.
—¿Sucede algo, princesa?
La voz de mi padre hace que voltee a verlo.
—Sí —miento; últimamente es algo que se me da bien.
Mi padre me sostiene la mirada en silencio.