Valeria despertó con luz del Mediterráneo filtrándose por cortinas blancas. Por un momento—glorioso, perfecto momento—olvidó todo. Solo existía calor de cuerpo de Enzo contra el suyo. Respiración sincronizada. Paz.
Luego recordó el email.
"-F. El juego real apenas comienza."
Enzo se movió, besando su hombro.
—Buenos días, Sra. Costa.
Valeria sonrió a pesar de peso en pecho.
—Buenos días, Sr. Costa.
Hicieron el amor lentamente. Despertar sin prisa, exploratorio, como si tuvieran toda eternidad. E