La oscuridad de las dos de la madrugada tenía esa cualidad particular que convertía el silencio en algo físico, casi palpable. Valeria observaba el techo del hotel parisino, consciente de cada centímetro de espacio que la separaba de Enzo en esa cama king-size que de repente parecía demasiado grande y demasiado pequeña al mismo tiempo.
Podía escuchar su respiración. Irregular. Contenida. El tipo de respiración de alguien que fingía dormir pero que estaba tan despierto como ella.
El teléfono desc