El cristal explotó hacia adentro con la violencia de mil fragmentos que danzaron en el aire como confeti macabro. Valeria sintió el impacto antes de procesarlo, su cuerpo golpeando el suelo de mármol de la cocina mientras el estruendo del disparo resonaba en sus oídos como un trueno contenido.
Enzo ya estaba en movimiento antes de que el último fragmento tocara el suelo. Su cuerpo cubrió a Lorenzo con una precisión militar, empujándolo contra el suelo mientras su mano libre buscaba el arma que