La llamada llegó cuando el reloj marcaba las once y cuarenta y siete de la noche.
Enzo había regresado al salón después de verificar el sistema de seguridad por tercera vez en la última hora, su teléfono vibrando en el bolsillo con una insistencia que hizo que Valeria levantara la vista inmediatamente. Conocía ese patrón. Tres vibraciones cortas. Código de emergencia del CNI.
—Morales —dijo Enzo, llevándose el dispositivo al oído mientras su otra mano ya buscaba instintivamente el arma que guard