Tres semanas.
Veintiún días exactos hasta que Valeria tendría que subirse a un avión con destino a París y presentar su primera colección en solitario ante la élite de la moda europea. Veintiún días para terminar dieciséis piezas que aún necesitaban ajustes, para coordinar con proveedores que parecían empeñados en complicarle la existencia, para sobrevivir a la presión que amenazaba con aplastarla cada vez que cerraba los ojos.
Dos semanas desde el funeral de Sofia.
Catorce días desde que había