Valeria revisó por décima vez la lista de verificación. Tres semanas. Solo tres semanas hasta el desfile de París, y todavía faltaban los zapatos personalizados, las joyas de la casa Cartier que debían llegar de préstamo, y confirmar el maquillador principal que había pedido específicamente.
—Respira —dijo Carmen, entrando a la oficina con dos cafés—. Te vas a desmayar antes de llegar a Francia.
—No me voy a desmayar —Valeria tomó el café como si fuera un salvavidas—. Solo me voy a volver loca.