Dos horas después, Valeria estaba frente al edificio de oficinas de GMI. Había tardado todo ese tiempo en decidir si venía o no. Parte de ella quería huir, esconderse en su taller y pretender que Bianca Santoro no existía. Pero otra parte —la parte que le había prometido a Sofia ser valiente— la empujaba hacia adelante.
La secretaria la condujo directamente a la oficina de Enzo. Él estaba de pie junto a la ventana, mirando la ciudad. Cuando se giró y la vio, su expresión se iluminó.
—Valeria, gr