El café Bella Luna estaba casi vacío a esa hora de la tarde. Valeria miró su reloj por tercera vez mientras removía distraídamente el azúcar en su taza. Había accedido a encontrarse con Alejandro después de días ignorando sus llamadas. "Solo una conversación", le había prometido él en su último mensaje, con ese tono que mezclaba súplica y determinación.
La campanilla de la puerta sonó y Valeria levantó la mirada. Alejandro entró con ese andar seguro que siempre había admirado, aunque ahora le p