Mundo ficciónIniciar sesiónEl whisky giraba en el vaso de cristal tallado mientras Alejandro observaba las luces de Madrid desde el ventanal de su ático. La ciudad se extendía bajo él como un tablero de ajedrez nocturno, con millones de luces parpadeantes que parecían rendirle pleitesía. Así era como le gustaba ver el mundo: desde arriba, controlando cada movimiento.
El timbre del ascensor privado anunció la llegada de su invitado. Sebastián Montero, su soc







