Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio en el apartamento de Enzo era denso, casi tangible. Valeria observaba por el ventanal mientras la lluvia golpeaba con furia el cristal, como si el cielo mismo compartiera su tormento. Las gotas dibujaban caminos erráticos que se deslizaban hacia abajo, igual que las lágrimas que había derramado horas antes.
Enzo entró a la sala con dos tazas de café. Su rostro, normalmente impenetrable, mostraba signos evidentes de agotamiento. Las ojeras marcaban sus ojos y l







