Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz del atardecer se filtraba por los ventanales del ático de Enzo, tiñendo de dorado las paredes y creando sombras alargadas que parecían deslizarse como serpientes por el suelo. Valeria observaba el perfil de Marco mientras este servía copas de vino con una naturalidad pasmosa. Sus manos no temblaban. Su sonrisa no vacilaba. Nada en él delataba que fuera el mismo hombre que había estado conspirando a sus espaldas durante meses.
—Un Barolo excepcional —comentó Marco, extendiendo un







