El estruendo del vidrio al estrellarse contra el suelo de mármol del salón principal resonó como un disparo en la noche. Valeria observó desde la azotea cómo la figura de Marcus se precipitaba hacia abajo, atravesando los ventanales en una cascada de cristales que reflejaban las luces de emergencia como diamantes ensangrentados.
El impacto fue brutal. El cuerpo golpeó contra una de las mesas del salón con un sonido sordo que se propagó por todo el recinto, seguido del tintineo interminable de lo