Los gemidos de Chloe eran ahogados por el beso entre ellos, mientras sentía el duro miembro de Dante golpear con fuerza su húmeda intimidad. La abstinencia los estaba consumiendo a los dos; necesitaban cogerse ahí mismo.
Sin embargo, ella tenía claro que no dejaría que Dante la cogiera como su esposa. Por su parte, Dante ni siquiera pensaba en ir más allá; prefería aguantar y esperar al viernes para saciarse con su prostituta de lujo, dejando a Chloe con las ganas.
Dante terminó el beso de golp