El aire en las montañas de Vermont era una cuchilla de hielo que cortaba los pulmones. Allí, bajo una mansión de piedra que parecía un castillo medieval, se encontraba el búnker privado de James Ford, el último bastión de su delirio de grandeza. No era solo un refugio; era una jaula de alta tecnología donde Beatrice Sinclair, la matriarca borrada, estaba siendo sometida a interrogatorios químicos para extraer los secretos que ya no recordaba poseer.
Leonard Sinclair y Katie Moore no llegaron co