La niebla de la costa de Maine envolvía la flota de pesqueros como un velo protector. Tras el rescate en alta mar, Leonard y Katie fueron trasladados a una pequeña ensenada oculta en los acantilados de granito, un lugar donde el tiempo parecía haberse detenido. Los antiguos empleados de los viñedos Moore habían transformado un viejo aserradero en una fortaleza improvisada.
Dentro, Beatrice Sinclair descansaba en un camastro de lona. Sus ojos, antes llenos de una inteligencia depredadora, ahora