El aire en el laboratorio subterráneo de la Mansión Sinclair era estéril, cargado con el olor a ozono y a secretos que habían estado pudriéndose durante décadas. Leonard se apoyaba contra una consola de cristal, con la mano presionando su hombro herido, mientras las pantallas frente a ellos terminaban de procesar el archivo "Sujeto Alfa-Omega". Katie sostenía al bebé contra su pecho, con el corazón martilleando contra sus costillas, mientras los datos biográficos se desplegaban en cascada.
—¿Qu